La
globalización y sus efectos en los sistemas políticos.
Se le conoce como globalización al
fenómeno social, económico y cultural el cual se ha venido a dar con el
mejoramiento de las tecnologías de comunicación y de transporte y que se supone
una mayor interdependencia entre todas las naciones debido a las facilidades
que suponen estas tecnologías.
Considero que a raíz de los cambios
tecnológicos que se dieron a mitad del siglo XX en los campos de la
electrónica, especialmente de la microelectrónica, las telecomunicaciones, la
informática, la biotecnología, la ingeniería, la genética etcétera, ha
contribuido a una mayor unión entre las naciones y el tejido del sistema
planetario por medio de interconexiones económicas, políticas y culturales.
En un punto de vista podría decirse
ideológico la globalización es el argumento neoliberal que trata de justificar
la inevitabilidad de someter el desarrollo de los países a los dictados del
mercado, bajo el supuesto de la igualdad de oportunidades para todos. En este
maro que se ha intensificado el proceso de apertura de los países menos desarrollados,
como condición para la supuesta inclusión competitiva en los mercados
internacionales. No obstante, la realidad dista mucho del planteamiento
teórico, pues en la práctica globalización no significa homogeneización de las
economías, sino más bien profundización de la brecha económica y tecnológica
entre los países más desarrollados y el resto de naciones del planeta. En este
sentido el concepto de globalización viene a ser como el pretexto para ampliar
el dominio del capital transnacional sobre las economías menos avanzadas, a
través de los flujos de capital de préstamo y de inversiones directas, así como
de la penetración de los medios de comunicación masiva.
En el aspecto socioeconómico la
globalización sustentada en el fetichismo mercantil, lejos de solucionar
problemas como la pobreza, el atraso económico y el deterioro ambiental, ha
profundizado la brecha entre un puñado de naciones privilegiadas y en resto del
mundo. Se estima que en la actualidad por lo menos 1200 millones de personas
sobreviven en la miseria, con ingresos que no superan un dólar diario, y se
prevé que muy pronto esta cifra llegue a los 1500 millones. (Banco Mundial,
1999: 3). Si miramos el mapa económico del mundo, aún asumiendo metodologías
generosas, la mayor parte de la producción, el consumo y los avances
tecnológicos se concentra en un grupo de países que no representan ni el 20% de
la población total de las naciones del planeta. De acuerdo con el último
informe del FMI, las 28 economías más avanzadas, que representan apenas el
15.5% de la población mundial, generan el 57.4% del producto y controlan el
77.6% de las exportaciones mundiales de bienes y servicios, al tiempo que 128
países en desarrollo, con el 77.7% de la población planetaria, solo participan
en el 36.8% del producto y el 18% de las exportaciones (IMF: table A). La
tendencia a la desigualdad se acentúa, pues si hace cuarenta años la renta de
los países desarrollados era 30 veces superior a la del 20 por ciento de los
más pobres, hace cinco años llegó a ser 80 veces mayor. 67.
La globalización ha afectado, para bien o
para mal, las culturas dependientes que lenta pero sostenidamente van perdiendo
su identidad, al asumir patrones de comportamiento sociocultural a imagen y
semejanza de las naciones más desarrolladas. Al mismo tiempo, el resurgir de
los nacionalismos y la lucha por el afianzamiento de los valores locales, así
como la globalización de los canales de comunicación planetaria, generan nuevas
oportunidades para la internacionalización de culturas antes ignoradas.
Como reflexión final podemos decir que la
llamada globalización no es de lejos la medicina de los males que aquejan al
mundo contemporáneo, pero tampoco es la causa única de los mismos. La
globalización no es más que una etapa en el largo proceso de
internacionalización de las relaciones capitalistas de producción, liderada por
las empresas transnacionales, cuyo inicio se remonta bien atrás en la historia
de los pueblos y durante el cual las relaciones internacionales se han
caracterizado por todo, menos por la reciprocidad y la convivencia pacífica.
En el mundo actual, en que las
posibilidades de interrelación entre los actores interesados en incrementar su
bienestar están evolucionadas en un proceso de aceleración y expansión
progresivo. La política al determinar principalmente la estructura de la
actividad económica, canalizándola en diferentes direcciones con el fin de
satisfacer los intereses de los grupos dominantes, hace que el ejercicio del
poder, en todas sus formas, sea un factor determinante en la naturaleza del
sistema económico.
El proceso económico tiende a redistribuir
el poder y los bienes por sí mismo, es decir, transforma las relaciones de
poder entre los grupos, lo cual lleva a una transformación del sistema
político, dando lugar a una nueva estructura de relaciones económicas.
Los Estados son los principales y más
importantes actores en el escenario Político Internacional y representan el
elemento fundamental para el análisis del desarrollo de las relaciones
internacionales.
Dentro del sistema internacional, los
elementos claves del estado nacional moderno son:
v La población.
v Territorio.
v La soberanía: gobierno con autoridad sobre la población y
el territorio.
Aún así el sistema internacional es
esencialmente dinámico por lo tanto y más allá de las clasificaciones que
puedan establecerse en los procesos de identificación de un sistema
internacional dado, es necesario evaluar este dinamismo conforme a los patrones
de continuidad y cambio conforme a los patrones de continuidad y cambio que
puedan observarse

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