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lunes, 5 de marzo de 2018



La globalización y sus efectos en los sistemas políticos.

Se le conoce como globalización al fenómeno social, económico y cultural el cual se ha venido a dar con el mejoramiento de las tecnologías de comunicación y de transporte y que se supone una mayor interdependencia entre todas las naciones debido a las facilidades que suponen estas tecnologías.
Considero que a raíz de los cambios tecnológicos que se dieron a mitad del siglo XX en los campos de la electrónica, especialmente de la microelectrónica, las telecomunicaciones, la informática, la biotecnología, la ingeniería, la genética etcétera, ha contribuido a una mayor unión entre las naciones y el tejido del sistema planetario por medio de interconexiones económicas, políticas y culturales.
En un punto de vista podría decirse ideológico la globalización es el argumento neoliberal que trata de justificar la inevitabilidad de someter el desarrollo de los países a los dictados del mercado, bajo el supuesto de la igualdad de oportunidades para todos. En este maro que se ha intensificado el proceso de apertura de los países menos desarrollados, como condición para la supuesta inclusión competitiva en los mercados internacionales. No obstante, la realidad dista mucho del planteamiento teórico, pues en la práctica globalización no significa homogeneización de las economías, sino más bien profundización de la brecha económica y tecnológica entre los países más desarrollados y el resto de naciones del planeta. En este sentido el concepto de globalización viene a ser como el pretexto para ampliar el dominio del capital transnacional sobre las economías menos avanzadas, a través de los flujos de capital de préstamo y de inversiones directas, así como de la penetración de los medios de comunicación masiva.
En el aspecto socioeconómico la globalización sustentada en el fetichismo mercantil, lejos de solucionar problemas como la pobreza, el atraso económico y el deterioro ambiental, ha profundizado la brecha entre un puñado de naciones privilegiadas y en resto del mundo. Se estima que en la actualidad por lo menos 1200 millones de personas sobreviven en la miseria, con ingresos que no superan un dólar diario, y se prevé que muy pronto esta cifra llegue a los 1500 millones. (Banco Mundial, 1999: 3). Si miramos el mapa económico del mundo, aún asumiendo metodologías generosas, la mayor parte de la producción, el consumo y los avances tecnológicos se concentra en un grupo de países que no representan ni el 20% de la población total de las naciones del planeta. De acuerdo con el último informe del FMI, las 28 economías más avanzadas, que representan apenas el 15.5% de la población mundial, generan el 57.4% del producto y controlan el 77.6% de las exportaciones mundiales de bienes y servicios, al tiempo que 128 países en desarrollo, con el 77.7% de la población planetaria, solo participan en el 36.8% del producto y el 18% de las exportaciones (IMF: table A). La tendencia a la desigualdad se acentúa, pues si hace cuarenta años la renta de los países desarrollados era 30 veces superior a la del 20 por ciento de los más pobres, hace cinco años llegó a ser 80 veces mayor. 67.
La globalización ha afectado, para bien o para mal, las culturas dependientes que lenta pero sostenidamente van perdiendo su identidad, al asumir patrones de comportamiento sociocultural a imagen y semejanza de las naciones más desarrolladas. Al mismo tiempo, el resurgir de los nacionalismos y la lucha por el afianzamiento de los valores locales, así como la globalización de los canales de comunicación planetaria, generan nuevas oportunidades para la internacionalización de culturas antes ignoradas.
Como reflexión final podemos decir que la llamada globalización no es de lejos la medicina de los males que aquejan al mundo contemporáneo, pero tampoco es la causa única de los mismos. La globalización no es más que una etapa en el largo proceso de internacionalización de las relaciones capitalistas de producción, liderada por las empresas transnacionales, cuyo inicio se remonta bien atrás en la historia de los pueblos y durante el cual las relaciones internacionales se han caracterizado por todo, menos por la reciprocidad y la convivencia pacífica. 
En el mundo actual, en que las posibilidades de interrelación entre los actores interesados en incrementar su bienestar están evolucionadas en un proceso de aceleración y expansión progresivo. La política al determinar principalmente la estructura de la actividad económica, canalizándola en diferentes direcciones con el fin de satisfacer los intereses de los grupos dominantes, hace que el ejercicio del poder, en todas sus formas, sea un factor determinante en la naturaleza del sistema económico.
El proceso económico tiende a redistribuir el poder y los bienes por sí mismo, es decir, transforma las relaciones de poder entre los grupos, lo cual lleva a una transformación del sistema político, dando lugar a una nueva estructura de relaciones económicas.
Los Estados son los principales y más importantes actores en el escenario Político Internacional y representan el elemento fundamental para el análisis del desarrollo de las relaciones internacionales.
Dentro del sistema internacional, los elementos claves del estado nacional moderno son:
v  La población.
v  Territorio.
v  La soberanía: gobierno con autoridad sobre la población y el territorio.
Aún así el sistema internacional es esencialmente dinámico por lo tanto y más allá de las clasificaciones que puedan establecerse en los procesos de identificación de un sistema internacional dado, es necesario evaluar este dinamismo conforme a los patrones de continuidad y cambio conforme a los patrones de continuidad y cambio que puedan observarse

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